“NO LO SUEÑES, CONVIÉRTETE EN ELLO”: RESEÑA DE THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW

Para una película que fue completamente ignorada en su estreno en 1975 (incluso por su propia compañía distribuidora, 20th Century Fox), el impacto que “The Rocky Horror Picture Show” (RHPS) ha logrado a lo largo de los años es fascinante. Un año después de su lanzamiento, el filme volvió a los cinemas en el horario de medianoche y los espectadores le dieron una segunda oportunidad. Y ahora: henos aquí.

Tomada de Getty Images

“The Rocky Horror Picture Show” es una obra maestra del cine y las artes dramáticas. El estreno del filme, el cual es una adaptación de la obra teatral “The Rocky Horror Show” (1973), tuvo lugar hace más de cuatro décadas y -a la fecha- numerosas salas de cine continúan proyectando la película en la función de medianoche, a la cual gran cantidad de fanáticos asisten disfrazados de sus personajes preferidos y equipados con ‘props’ o utilería para ser partícipes de la línea narrativa.

Pero, ¿qué la hace una pieza cinematográfica extraordinaria? Érase una vez un escritor y actor neozelandés conocido como Richard O’Brien, quien -durante algunas tardes de los años 70- se sentó a escribir una obra teatral a la cual llamó “The Rocky Horror Show”. Dicho espectáculo fue estrenado en junio de 1973 y para octubre del siguiente año, tras haber llevado la producción hasta los escenarios de Estados Unidos, ya se estaba arrancando la filmación de la adaptación cinematográfica.

El rodaje tuvo lugar en Inglaterra y gran parte del elenco original hizo parte del filme: Tim Curry, en el icónico papel de Frank-N-Furter; el propio Richard O’Brien, como Riff Raff; Patricia Quinn, como Magenta, y Little Nell, como Columbia.  Sin embargo, la compañía americana Fox exigió que incluyeran estadounidenses en el reparto, por lo que se llevaron los protagónicos Barry Bostwick (Brad Majors) y Susan Sarandon (Janet Weiss).

Cada personaje inicia la historia con un rol particular, para luego -ineludiblemente- concluirla con una perspectiva de la vida y su contexto totalmente distinta. Observar esa transformación, esa metamorfosis estrambótica que se deja ver a través de las letras cantadas al ritmo del ‘rock and roll’, de miradas cargadas de complicidad, de las secuelas que deja tras de sí el enfrentamiento a sucesos que jamás se previeron… Es una experiencia que logra, incluso, atrapar al espectador en esa maraña y cambiarlo para siempre.

Brad y Janet cruzaron la puerta de la Mansión de Frank siendo, respectivamente, un chico seguro de sus convicciones conservadoras y una chica puritana, pero con deseos "prohibidos"; y salieron de allí como un par de jóvenes que jamás volverían a ser los mismos. El nivel de confusión que caracterizaba el fin de tan estrafalaria aventura se reflejaba en ellos, desorientados, cantando la canción ‘Superheroes’; una escena con una musicalización tan profundamente melancólica, que tuvo que ser eliminada en Estados Unidos.

Ese es el impacto ‘Rocky Horror’. Se trata de un filme revolucionario que, además de hacer parodia al cine de ciencia ficción y horror, abordó la controversial temática de la libertad sexual. Hablar de transexualidad, rendirse ante el placer y la experimentación era una apuesta arriesgada. Apenas unos años antes, en 1972, parte del pueblo estadounidense protestaba en las calles en contra de la primera película pornográfica en ser proyectada en todas las salas de cine, “Deep Throat”. ¿Qué reacciones se podían esperar con RHPS?

Internet

No obstante, esta se convirtió en una película de culto, en la que más tiempo lleva siendo proyectada en salas de cine y en el refugio para millones de personas que hallan aceptación en esos 100 minutos, haciendo que la comunidad LGTBIQ+ se sienta a gusto en su propia piel. De hecho, ver cómo los androides, el mismo Frank, Magenta, Riff Raff y Columbia, quienes hacían parte de la Convención Transilvana, aparecen vestidos de forma corriente en la escena del matrimonio con la que arranca la historia nos deja una sencilla conclusión: esta comunidad siempre ha estado y estará entre nosotros como sociedad.

Por otra parte, todo un culto se ha formado alrededor de esta tragicomedia, trayendo consigo tradiciones que hacen aún más especial el fenómeno ‘Rocky Horror’. Un día del año de 1976, un grupo de fanáticos neoyorquinos inició lo que se convertiría en la experiencia más entretenida a la hora de ver el filme. Los admiradores de RHPS se reunían en el teatro Waverly a la medianoche, donde escuchaban la banda sonora de la película, la proyectaban y decían en voz alta sus opiniones frente a lo que sea que estuviera pasando.

Tomada de www.justintorner.com

El teatro Waverly fue la Meca donde nació la famosa participación de la audiencia, la tradición de vestirse inspirado en la película y el llevar accesorios para divertirse durante la proyección. En la actualidad, los fanáticos que asisten a las salas de cine, e incluso a las obras de teatro que se interpretan alrededor del mundo, aún llevan sus líneas preparadas para gritarlas en el momento indicado; sacan su periódico cuando suenan las notas de “There’s a Light”; se levantan de sus asientos y bailan juntos el “Time Warp”.

46 años han pasado desde el estreno del largometraje. 48, si contamos desde su origen como obra teatral. Casi cinco décadas y todavía se pueden conseguir entradas para ver RHPS en cines, en escenarios y hasta en plataformas digitales. Una película extraña, polémica y divertida, llena de figuras literarias y una gran banda sonora que se ha robado el corazón de millones de seres humanos, incluido el de quien escribe esta reseña.

Ver su impacto en la cultura pop, cómo esta continúa reproduciéndose en diferentes propuestas y versiones, y cómo siempre se puede hallar algo nuevo para analizar cada vez que uno repite la película: eso me hace catalogarla como una obra maestra. Así que alisten una “Guía para el Virgen” (‘A Virgin’s Guide’, diseñada para quien ve la obra o la película por primera vez) y vivan por su propia cuenta esta experiencia, pues las palabras no logran hacerle justicia.

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