Día 7 de 8 [Serie Validación 2023]

Enero 21, 2023


Pareciese que estuviera intercalando el estado de mis días, porque hoy vuelvo a estar en buenos espíritus. A pesar de que me levanté tarde, siento que tuve un día movido y productivo, lo cual es importante para mantener la cabeza ocupada y enfocada en el presente.

Salimos al pueblo a almorzar con [redacted] a un sitio llamado [redacted]. Viernes de sancocho. Después regresamos a la casa a reposar, para volver a bajar al pueblo, pero esta vez solo [redacted] y yo. Antes de salir, me senté con [redacted] en el computador a mostrarle los muebles que coticé durante la madrugada, en medio de un “atacazo artístico”, como le llamo, muy similar al que estoy experimentando en este preciso momento (son las 2:15 de la madrugada). Me aconsejó cuáles le parecían buena idea y cuáles otros mejor no, hicimos cuentas y conversiones y, así, continuamos dándole forma a los planes de Argentina que están por venir.

A eso de las 3 de la tarde regresamos al pueblo. Caminamos un buen rato, comprando unas cosas que hacían falta y haciendo lo que más nos gusta -en medio de las vueltas-: hablar. Terminado esto, nos sentamos a comer un buñuelo y de vuelta a la casa.

Durante este ir y venir, hablé con Wilson Alfonso para organizar nuestros planes de la semana y confirmar mi asistencia a [redacted] . Nos entretuvimos con [redacted] un muy buen rato mirando opciones de ropa por Internet para llegar a Bucaramanga a comprarla. Esta actividad me emocionó más de lo que esperaba y, la verdad, diario, ya quiero que sea sábado para tratar de arreglarme lo más bella que pueda.

En mis años de adolescencia, y ahora que miro atrás (especialmente por fotos), podía excusarme en que me estaba desarrollando y en casa me dejaron expresar mi personalidad; esto para decir que era y me veía horrible, pero a muchos nos pasa, ¿cierto? Ahora ya estoy hecha y derecha, sé que soy bonita y, pasa como le decía a [redacted], no hay fea sino mal arreglada, así que voy a consentirme para esta ocasión y le voy a apuntar a verme como sacada de un catálogo. 

Después de esto, me dediqué a organizar unas tablas de Excel que tienen por objetivo brindarme paz mental y empoderarme para liderar los temas del departamento de Buenos Aires. Es la primera vez que siento que realmente soy capaz y eso me emociona, ese sentimiento, porque ahora ya se está convirtiendo en convicción. 

Me asustaba, por ejemplo, llevar las cuentas y entender cuánto se le cobra a cada inquilina, pues son muchos factores y fechas para tener presente. [Redacted] tiene sus propias tablas (menos elaboradas y específicas que las mías, pero son estilos) y verlas me abrumaba e intimidaba. Cuando le pedía que me explicara, no entendía y me sentía bruta. Desde [redacted] ha continuado administrando el departamento, sin embargo, ¡yo tengo que poder! Así que me propuse sentarme a acomodar todo de manera que yo logre darle sentido, también aprovechando el enchufonazo de energía y concentración que se me inyectó hace unas horas.

Resultado: dos hojas de Excel con 13 tablas cada una (incluyendo la tabla modelo), con sus respectivas fórmulas, títulos, bordes, colores y comentarios para recordarme qué putas es lo que hice, porque es mucha información y se me olvida. Si así no logro entender, definitivamente… Pero yo sé que voy a poder, y luego va a ser un trabajo que me saldrá mecánico, para -finalmente- dejar de sentirse como trabajo y pasar a ser algo simple.

Me siento agotada, así que me retiro a mis aposentos.

Aposento Alto. Espíritu Libre. ¡Toca reconectar con Dios, Maja! 
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La serie «Validación» está compuesta por un cúmulo de extractos de entradas de un diario que algún día empecé. El título lo explica todo, pero no sobra reafirmar el objetivo de la serie: validar las emociones y los sentimientos que transité, las etapas del proceso en curso [así, en ocasiones, este vaya en retroceso], los objetivos cumplidos y los que están por revisitar. Amar y respetar mi humanidad, con su imperfección natural [y química] en todo su esplendor.

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