Día 8 de 8 [Último día - Serie Validación 2023]

Enero 22, 2023 (última entrada escrita)


Ocho días sacando adelante este ejercicio. ¿Me abrazo o me abrazo? Una semana completa superada y contando. Me voy a permitir emocionarme. Me voy a permitir ilusionarme con que lo estoy logrando y voy a cerrarle las puertas a los pensamientos que me critican diciendo que no es la primera vez, ni tampoco será la última, y que todas las que han pasado tienen el mismo desenlace: no termino lo que empiezo.

CANCELADO. No creo en eso de cancelar pensamientos, per se, pero suena apropiado, porque acabo de decir que me voy a permitir aplaudirme este logro. Mis primeros ocho días. ¿El premio? Reencontrarme con mi amor. ¿La ilusión? Que yo no meta la pata. Vuelve y juegan los pensamientos acusadores. Casi los puedo oír con mis propios oídos diciéndome que ahorita estoy emocionada, pero que no me acomode porque seguro vuelven como bólido los cambios de humor a convertirme en la peor pareja del mundo.

CANCELADO. De nuevo, no creo en eso de cancelar pensamientos, per se, pero si existe el dicho que dice que repetir muchas veces una mentira la puede terminar convirtiendo en verdad, so be it. Todo va a estar bien. Respirar hondo, aterrizar mis emociones, darle la rienda a la razón y soltar. Desaprender malos hábitos. Ser mi mejor versión, por muy cliché que suene. Fun Fact: cliché en francés traduce “estereotipo”. Eso lo aprendí esta mañana mientras me duchaba y escuchaba una canción que estuvo de moda hace como diez años llamada “Je Veux”, de Zaz. El video lyric que puse incluía la letra en francés y la traducción al inglés. 

¿Ve cómo me distraigo, diario? Aunque algo cierto de los clichés (en francés, para motivarnos), es que son 100% verdad, así que sí: ser mi mejor versión. Concluido ese tema. ¡Siguiente punto!

Hoy fue un día de acicalarme, así que pasé gran parte de mi domingo dentro del baño y la ducha. Me lavé el cabello, me depilé hasta el alma y puse música chida durante todas esas horas. Tuve que dividir mi plan en dos sesiones, porque al mediodía salimos a almorzar y para esa hora todavía me faltaban cosas por hacer. 

Fuimos a un sitio que nunca habíamos visitado llamada [redacted], creo (no recuerdo bien el nombre), que está ubicado diagonal a [redacted]. Socialicé con [redacted] el Excel que diseñé ayer en mi subidón casi hipomaníaco y les estaba confesando que me trajo mucha paz y me hizo sentir capaz de sacar este capítulo de mi vida adelante; una sensación que no sentía desde que me fui del país. Fue bonito sentirme validada, comprendida y hasta identificada, porque partes de mi discurso [redacted] decían que les sucedía igual.

(...)

Regresamos a casa, yo con un dolor de cabeza que me hacía ver estrellas (no sé si por comer tarde o dormir poco), pero que me pasó tras tomarme un Sevedol y, superado ese vil enemigo, retomé mi día de acicalarme en el baño. Me peiné el cabello con el tubito de tela para ondulármelo sin calor y salí por fin de la cueva, como diría [redacted]. Comí con [redacted], hablé un rato con [redacted] y ahora que termine de escribir esta entrada, debo regresar a mi habitación para terminar de alistar la maleta (o valija, como dicen en Argentina).

Ya sé que no estamos en Argentina, pero hoy estoy disfrutando tirar daticos. 
.













La serie «Validación» está compuesta por un cúmulo de extractos de entradas de un diario que algún día empecé. El título lo explica todo, pero no sobra reafirmar el objetivo de la serie: validar las emociones y los sentimientos que transité, las etapas del proceso en curso [así, en ocasiones, este vaya en retroceso], los objetivos cumplidos y los que están por revisitar. Amar y respetar mi humanidad, con su imperfección natural [y química] en todo su esplendor.

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